Cine y género: una representación de la desigualdad

Crédito: Foto: Kino Luiggi CC BY-NC-SA

Cine y género: una representación de la desigualdad

Cine y género: una representación de la desigualdad

La participación de las mujeres delante y detrás de las cámaras sigue siendo muy por debajo con relación a la de los hombres. Además, la representación en pantallas continúa construyendo y reproduciendo estereotipos de género que sostienen la brecha de desigualdad.

Columna escrita en Animal Político por Jennifer Córdova Solís para el Laboratorio Nacional Diversidades 

Cuando asistimos al cine o vemos una película en cualquier lugar, nos cuestionamos ¿qué estamos viendo? Si la narrativa está construida desde una mirada masculina o femenina, ¿Promueve ciertos valores machistas o reivindica las diversas identidades? ¿Hay más de un personaje femenino que además tiene diálogo?

O conocemos los créditos, ¿podemos pensar en más de una mujer directora, productora o guionista?

La participación de las mujeres delante y detrás de las cámaras sigue siendo muy por debajo con relación a la de los hombres. Además, la representación en pantallas continúa construyendo y reproduciendo estereotipos de género que sostienen la brecha de desigualdad.

Estas películas que están siendo escritas, producidas y dirigidas en su mayoría por hombres, ¿cómo están construyendo a las mujeres? ¿Cómo están construyendo a los hombres? Cuando las personas se plantean su identidad, es un proceso complicado poder desmenuzar el por qué nos identificamos como una u otra cosa, más allá de porque siempre te nombraron de esa forma.

Cuando una persona decide conscientemente identificarse como mujer u hombre ¿qué se entiende por ello? ¿Qué implica ser mujer u hombre? ¿Qué tipos de mujer puedes ser? ¿Qué tipo de hombre se espera que seas? ¿Qué pasa si te identificas como mujer pero no te pareces a las que has visto siempre en pantalla? ¿Te puedes identificar de alguna otra manera?

Es difícil hablar sobre la industria cinematográfica con la perspectiva de que tiene una importante responsabilidad social, ya que se suele relacionar con la producción solo para entretenimiento

Para los Festivales de cine o circuitos alternos puede ser complicado encontrar el equilibrio entre estética y discurso al seleccionar la programación, pero es necesario el esfuerzo cuando se es consciente del poder en la construcción de identidades y realidades sociales que se generan a través de las pantallas.

El cine, como otro medio para comunicar que hace uso del lenguaje visual y oral, describe y crea realidades, por lo que es de suma pertinencia ser un espectador crítico, exigir producciones de calidad, generar contenidos que aporten a la construcción de formas de vida más libres, que relaten las desigualdades, que busquen transformar y no solo entretener.

¿Estamos siendo este tipo de espectadores, qué estamos consumiendo?

Industria cinematográfica y estereotipos

En el estudio Representaciones de género en el cine mexicano. Un análisis sobre la representación de las mujeres delante y detrás de cámaras en películas mexicanas de mayor asistencia, se analizaron las 10 películas nacionales con mayor asistencia en los cines de México estrenadas entre 2013 y 2016, con hallazgos que podríamos decir que no nos sorprenden a muchos.

De las 10 películas analizadas, ninguna fue dirigida por mujeres y solo el 24% de guionistas y el 27% de productoras son mujeres.

En esta muestra del cine mexicano masivo contemporáneo, podemos ver que hay 3.7 hombres por cada mujer que está detrás de cámaras en funciones claves.

“El 42% de cineastas en México son mujeres, pero de los apoyos entregados por FOPROCINE, FIDECINE y EFICINE, entre 1998 y 2016, los proyectos de mujeres directoras recibieron solamente el 18.6% del apoyo económico mientras que el entregado a hombres directores fue del 81.3%” (p. 10)

Frente a cámara, los personajes representados por mujeres, además, se escriben con una serie de mandatos a cumplir, como el ser joven, tener cuerpos esbeltos, usar vestimenta “sexy”, con una imagen moldeada para atraer la mirada masculina.

Según este estudio, en la muestra analizada se encontró que el 80% de los personajes que reciben comentarios sobre su atractivo sexual son mujeres, es decir, 1 de cada 50 varones recibe algún tipo de comentario al respecto, mientras que 7 de cada 50 mujeres, se enfrenta a esto.

Un resultado alarmante en la investigación es que el acoso sexual está naturalizado. En el 40% de las películas mexicanas ocurrieron casos de acoso sexual pero fueron tratados como graciosos.

“El arquetipo del misógino agradable es habitual en la llamada cultura pop, personajes que son expresamente sexistas e inclusive definidos por esa conducta, pero que al final del día son amigables y agradables, así se redimen y siempre son perdonados. Su misoginia nunca es tratada como algo suficientemente serio como para dañar sus relaciones de amistad, amorosas o laborales.” (p.17)

Otras cosas que resalta el estudio es la presencia insuficiente de las mujeres como fuerza laboral, así como los estereotipos laborales de género; los roles de cuidado asociados a lo femenino; y un trato inadecuado de las orientaciones sexuales, expresiones e identidades de género.

Sobre esto último, el estudio muestra que solamente el 1.2% de todos los personajes son presentados directamente como gays, lesbianas o bisexuales. De los cuales, el 0.63% de los personajes femeninos y el 1.49% de los masculinos aparecen como homosexuales y una mujer es representada como bisexual.

Referente a esto, también se identificó un patrón de homofobia en el empleo de palabras relacionadas a la homosexualidad masculina como insulto.

Todos estos datos solo nos recuerdan la enorme distancia que aún debemos recorrer para conquistar una industria del cine más igualitaria, una pantalla menos estereotipada y una vista más crítica de todos los consumidores del séptimo arte.

Una propuesta

Como apuesta a esto, surgen circuitos fílmicos alternativos, apoyos a la producción de filmes con perspectiva en derechos humanos y perspectiva de género. Actualmente contamos con una multiplicidad de Festivales de Cine enfocados a la diversidad sexual, a la producción feminista y con perspectiva de género, de derechos humanos, ambientales y demás, que no solo incentivan la participación de mujeres directoras y generan un espacio de proyección más plural, sino que también apoyan la producción de estas cintas a través de convocatorias y asesorías.

Un ejemplo de esto es MICGénero, Muestra Internacional de Cine con Perspectiva de Género, que por séptimo año consecutivo realiza un Tour en la Ciudad de México y diversos estados de la República Mexicana.

Este año estará en más de 17 sedes en la CDMX del 2 al 12 de agosto, para seguir en Guadalajara del 16 al 23 de agosto, Puebla del 23 al 30 de agosto, Xalapa del 30 de agosto al 6 de septiembre y en siete ciudades del estado de Guerreo, del 6 al 13 de septiembre.

MICGénero es un proyecto cultural que busca acercar los estudios de género y los derechos humanos a un público diverso que puede o no estar familiarizado con estos temas por medio de proyecciones de cine y otras actividades paralelas.

Se funda en el 2012 bajo la creencia de que cuando los estudios de género y los derechos humanos inciden en la producción cinematográfica, estos propician formas de entender los fenómenos sociales desde una perspectiva crítica y una experiencia estética. El objetivo es movilizar la conciencia ciudadana y promover un cambio social al dar a conocer el trabajo que directoras y directores de todo el mundo realizan en su afán por documentar otro tipo de realidades.

Bajo esta premisa, la Muestra llega a su Tour 2018 con 110 películas y más de 410 proyecciones, de las cuales más del 50% son funciones gratuitas.

La selección oficial consta de 12 categorías que buscan mostrar la pluralidad de los intereses y producciones que se realizan a nivel tanto nacional como internacional, ya sean documentales o ficción; las categorías son: Movilidad humana y migración; Derechos sexuales y reproductivos; Ecofeminismos; Etarismo y relaciones intergeneracionales; Disonancias; Encierros y reclusión; Vs. Media; Resiliencia; Cuerpo atlético; Cuir / Queer y Postporno; Minoridades en foco; e Infancias y Derechos Humanos.

Como un plus a las proyecciones, se tiene la actividad 100 Horas de Activismo, donde se convocó a activistas, organizaciones civiles, instituciones y profesionales a donar una hora de su tiempo y generar una charla/debate al finalizar la función, así se enriquece la experiencia al dialogar sobre lo que se acaba de ver.

La Muestra además tiene actividades paralelas como el taller ACTUALIDAD CRÍTICA CINEMATOGRÁFICA. Feminismo, género y teoría Queer; impartido por las activistas y académicas estadounidenses, B. Ruby Rich y Barbara Zecchi, que es una invitación a repensar la manera de hacer y consumir cine, abierto al público con costo.

También cuenta con presentaciones de libros, incluyendo Nuevo Cine Queer, una traducción del famoso libro de B. Ruby Rich, que es una oportunidad de adentrarse a los estudios del cine queer de la mano de quien acuñó el término.

MICGénero aporta un granito al terreno de un cine más igualitario, así que la invitación es a asistir, discutir las producciones que se están realizando, aportar y aprender en los espacios generados para el diálogo y por supuesto, buscar otras propuestas, contrastar y cada quien sumar desde su trinchera a la deconstrucción de una visión fílmica patriarcal, heteronormada y discriminatoria.

Toda la programación y actividades pueden consultarse en micgenero.com y en redes sociales @MICGenero.

 

Referencias

Wenceslau, Taluana y Sticco, Gregoria. (2017). “Representaciones de género en el cine mexicano. Un análisis sobre la representación de las mujeres delante y detrás de cámaras en películas mexicanas de mayor asistencia” en Representaciones de género en la industria audiovisual. Editorial Osífragos, pp. 9-35.